IGUALDAD EN LAS PENSIONES.
Me apetece aprovechar éste espacio para pronunciarme a favor de la igualdad en la pensiones de nuestras viudas; lo mismo que no puede existir una democracia real sin paridad, no puede existir una democracia real sin igualdad. No se trata de ser solidario, sino de ser iguales y no pretendo con ello que la Academia acepte el término “miembra” ó “portavoza”, no voy por ahí porque estoy seguro podríamos terminar con “el lío padre y la lía madre”.
El economista Carlos Barceló, se pregunta en un artículo de opinión publicado el pasado mes de Junio ¿qué razón legal asiste al gobierno al morir el marido, para retener un 48 por ciento del patrimonio familiar del que deriva la pensión de jubilación y ella pasa a cobrar sólo el 52 por ciento de lo que era la pensión del difunto? Y lo argumenta de la siguiente manera:”la pensión de jubilación es en sí misma una capitalización de las cuotas pagadas por el cónyuge, es decir, un patrimonio forzado por la legislación que ha de tener la consideración de bienes gananciales y por tanto, pertenecientes al cónyuge sobreviviente en su totalidad”.
De los 7,2 millones de jubilados mayores de 65 años que existen en la actualidad en nuestro país 4,2 millones son mujeres, cerca de 800.000 viven con menos de 450 euros al mes, aunque la pensión media de viudedad supere los 500 euros, el 71% de las perceptoras está por debajo de ésta cantidad y un grupo muy importante, subsiste por debajo del umbral de la pobreza; todas con nombre y apellidos y un camino por delante de dirección única en un país que presume de ser la octava potencia económica mundial.
Si entendemos por normal un matrimonio en que el marido esté jubilado y sea el único que ha trabajado y por lo tanto cotizado, si fallece, la viuda pasa automáticamente a cobrar menos de la mitad de lo que percibía, como si el alquiler de la casa y todos los gastos generales que ello conlleva se redujeran también a la mitad. Los expertos reconocen cada vez con más frecuencia que aunque no deja de ser un problema con raíces y soluciones técnicas, últimamente se ha convertido en un problema político que debe tener soluciones políticas, estando únicamente en manos de quienes pagamos sus nóminas la posibilidad de cambiar una situación injusta.
Le dejo una frase para pensar: la lógica es buena para razonar, pero mala para convivir. Que tenga un buen día.